Master del Universo Máster
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| Tema: Historia de las Criaturas Exóticas Miér Mayo 02, 2012 10:25 pm | |
| Historia de los Ásters En el origen de Yggdrassil, cuando los seres mágicos aun arraigaban un gran poder y los dioses todavía eran precoces, existía un poderoso Hechicero descendiente directo de la Hermana Blanca. Su procedencia era desconocida, pero se sabe que habitaba en Lineris, donde se enamoró de una humana. Vivió un romance largo y contrajeron matrimonio. Sin embargo, su felicidad no duró eternamente. Debido a una enfermedad, la mujer murió ante los ojos de su amado.
Colmado de frustración y dolor, buscó la manera de poder regresar a la vida a su esposa. Tras un tiempo preparándolo todo, y quizá con ayuda de los dioses, se propuso repetir la hazaña de sus antecesoras: establecer contacto con el mundo de los espíritus. Realizó un ritual que le llevó varios meses, o incluso años, y finalmente logró traerla de vuelta. Pese a ello, algo salió mal. Un espíritu apareció, rompiendo el tejido que separa el mundo de los muertos con el de los vivos, y desató su furia sobre el Hechicero. En realidad, dicho espíritu solo buscaba un cuerpo que le sirviera de recipiente para no ser desterrado de nuevo de nuestro plano, y de este modo el mago fue poseído por el alma de su amada.
Cuando abrió los ojos, la mujer no recordaba nada, su antigua memoria había sido totalmente erradicada. Durante un tiempo vagó solitaria por el lugar, hasta que fue descubriendo que no era una humana cualquiera. Tenía el poder de los renacidos, y pronto quiso utilizarlos para el bien, pues su bondad había sido siempre su mayor virtud en su anterior vida.
Pero había algo que el Hechicero no había previsto… Las catastróficas consecuencias que trajo consigo el ritual… Se había abierto una brecha entre el Más Allá y el Plano de los Vivos, permitiendo el regreso de todos aquellos espíritus con la fuerza de voluntad suficiente como para saldar una cuenta pendiente en nuestro mundo. Sacrificando sus recuerdos en vida como tributo para poder regresar, volverían para tener una segunda oportunidad. De este modo, poco a poco nuevos Renacidos empezaron a poblar Yggdrassil, en concreto una región muy particular de Lineris, donde se encontraba dicha brecha.
Estas criaturas fueron bautizadas como ásters, y crearon su sociedad en un pseudo-plano entre los vivos y los muertos, utilizando la estructura de un antiguo imperio de Lineris.
Historia de las Dríades Siete años después del nacimiento del primer hijo licántropo de Dafne y Zélat (dios del valor, del coraje y de la fuerza interna de las personas) y, tras que el pequeño niño sufriera su primera transformación bajo la luz de la Luna. Dafne, creyendo que había dado a luz a un monstruo, intentó matarle…
Pero, entonces, el mismo lobo blanco que se siete años atrás había conocido, se le volvió a aparecer, esta vez transformándose delante de sus ojos en la luminosa imagen del dios Zélat, que furioso de que quisiera acabar con la vida de su querido hijo, la transformó en árbol para que no pudiera volver siquiera a intentarlo. Y se desapareció, dejando en libertad a su hijo licántropo, que terminó huyendo al continente de Vaahl.
Dafne, transformada en árbol, no podía más que llorar ahora por su desafortunado destino, llena de impotencia. Ella deseaba ser madre y tener muchos hijos…
Sin embargo, su destino no sería tan desafortunado, después de todo… Pues, Hánade, la diosa de la Naturaleza, había visto esta injusticia y decidió concederle dicho deseo a la pobre Dafne.
La transformó en el Árbol Corazón, que poco a poco fue creciendo, convirtiéndose en el árbol más grande y hermoso que haya conocido Lineris o incluso Yggdrassil. Y le asignó un importante cometido, pues de cada nueva flor que floreciese de sus entrañas, nacería un nuevo dríade, encargado de preservar y proteger la Naturaleza en Yggdrassil.
Para proteger el Árbol Corazón, sus primeros hijos e hijas dríades, crearon el frondoso y peligroso Bosque de Espinas, protegiendo a su Madre celosamente en su corazón.
Historia de los Urobas En los orígenes de Yggdrassil, cuando los Dragones eran grandes, poderosos y sabios, un humano decidió hacer un pacto con el más sabio de ellos. Deseaba obtener el ancestral conocimiento de los dragones a cualquier precio. El Dragón, dándose cuenta de que el hombre estaba dispuesto a ofrecer cualquier cosa, pidió al hombre aquello a lo que él más amaba.
El hombre, mezquino como pocos, y con una gran ambición, llevó a su esposa ante el dragón. Aquella persona a la que él más quería. Pero el dragón no cogió a la mujer, en su lugar acercó su inmensa garra al vientre de esta y permitió que pequeñas esquirlas de su aura se incrustaran en los bebés que allí se estaban gestando, algo que incluso el hombre desconocía.
-Tus futuros hijos son míos, los criarás y educarás y cuando cumplan la mayoría de edad me los traerás -El dragón habló al hombre, su voz era profunda, antigua y muy sabia-. Cuando los traigas a mí de nuevo, te entregaré el conocimiento.
El hombre, conmocionado por lo que allí acababa de ocurrir, se retiró a su hogar. Sus hijos nacieron ocho meses más tarde, un niño y una niña. Él los educó, como había prometido al dragón, no eran niños normales, pues para disgusto de su padre desde muy pequeños habían desarrollado una extraña habilidad, podían transformarse en dragones de pequeño tamaño, muy parecidos a aquel que les había dado la vida.
Cuando los niños cumplieron la mayoría de edad su padre los llevó a ver al dragón, con el fin de conseguir por fin su ansiado trofeo. El dragón se presentó ante ellos, altivo y poderoso y observó a los niños. Tras dar su aprobación les indicó que se acercasen, ellos lo hicieron sin pensar, seducidos por el poder del dragón, ni siquiera les importó cuando este devoró al hombre. De algún modo siempre habían sabido que no era su padre, que su verdadero padre era aquel a quien tenían ahora en frente, aquella magnifica criatura.
La educación de los niños continuó, esta vez de mano de los antiguos dragones, quienes les transmitieron toda su sabiduría y les enseñaron a dominar sus habilidades.
El tiempo pasó y los hermanos tuvieron muchos hijos, que a su vez tuvieron más. Vivieron mucho más que cualquier humano, cientos de años, y sus hijos vivirían más, y así esta nueva especie prosperó y se convirtió en una de las tres grandes razas de Lineris.Staff Creatures Wars | |
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